Es raro, pero la adicción me llegó sin darme cuenta. Mi vieja tenía una hermosa planta de ajies rojos, que daban un frutito pequeño cada temporada. Estaba en un macetero al lado del refrigerador.. junto a mi silla favorita en la cocina. Seguramente robándole cerveza a mi papá le pegué la primera mascada. El sabor de algunas chelas con el picor del ají se vuelve espectacular. Desde ahí comenzó gran parte de una afición que no hace mucho estoy entendiendo.
Las Endorfinas son unas substancias bioquímicas analgésicas estimuladas por el cerebro y que producen una sensasión de placer y euforia
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